En los últimos tres años perdí mi trabajo dos veces, siempre por reestructuraciones — y cada vez tuve que volver a armar el CV, escribir cartas y esperar respuestas que casi nunca llegaban.
La primera vez pensé que el problema era yo: enviaba muchas postulaciones y nadie me llamaba. La segunda, ya lo tenía claro: antes de que una persona lea tu CV, un software de reclutamiento —un ATS, o Applicant Tracking System— la filtra y decide si avanza o queda descartada. Y casi nadie sabe que ese filtro existe.
Ahí empecé a usar IA en serio para buscar trabajo, y también a construir una estrategia para posicionarme laboralmente — no bastaba con optimizar el CV, tenía que hacerme más visible.
Después de esa experiencia, quise compartir lo que aprendí para que este proceso no sea tan frustrante, lento y agotador. Se llama Postulate con IA.
— Alejandra, fundadora de Postulate con IA